La buena actualidad de Alpine en la pista convive con una batalla interna que amenaza con alterar el futuro del equipo. Mientras Franco Colapinto y Pierre Gasly ya lograron sumar puntos en 2026, puertas adentro se acumulan tensiones por la posible venta del 24 por ciento accionario que hoy está en manos de Otro Capital, una operación que puede cambiar el mapa político de la escudería.
El conflicto gira alrededor del vínculo entre Renault, socio mayoritario, y el fondo estadounidense, que busca desprenderse de su participación en un momento en el que la Fórmula 1 está más valorizada que nunca. Hasta septiembre, la marca francesa conserva derecho de veto sobre cualquier operación, pero una vez que esa cláusula expire, el margen de maniobra del socio minoritario se ampliará mucho.
Esa fecha ya aparece como un punto de quiebre. Según trascendió, Otro Capital planea lanzar una subasta para maximizar el valor de su paquete accionario y varios nombres fuertes ya orbitan alrededor de Alpine. Entre ellos aparece Mercedes, que sería el socio mejor visto por Renault, pero también otros actores con peso económico y político dentro del paddock.
El panorama no solo está marcado por la cuestión financiera. También quedó expuesta una fractura interna entre los sectores que responden a Renault y los que empujaban otra alternativa, como el intento de compra impulsado por Christian Horner, que tuvo el respaldo de Flavio Briatore. Esa puja dejó heridas y tensó una estructura que, mientras mejora deportivamente, sigue sin despejar del todo su escenario institucional.
Septiembre puede cambiarlo todo en Alpine
La gran incógnita pasa por saber quién terminará entrando como nuevo socio y cómo impactará eso en el proyecto deportivo. Mercedes aparece como un actor fuerte porque, además del negocio accionario, podría reforzar su vínculo técnico con la escudería francesa. Por eso, aunque en la pista Alpine empieza a mostrar señales positivas, la verdadera carrera puertas adentro recién parece estar entrando en su vuelta más decisiva.